Respetable Logia Simbólica

Gustavo Campos Carpizo núm. 33

La vulgaridad
La vulgaridad

El estudio del saber humano forma parte de las ciencias del Maestro Masón y brinda lecciones que han de necesitar sobre todo las generaciones que están por venir.

Una de las problemáticas que sin duda estamos enfrentando y que adquirirá distintas facetas, en los años por venir, se trata del intenso problema de la Vulgaridad normalizada. No confundamos la cuestión acerca de la Vulgaridad con otros fenómenos sociales tales como la democratización, la igualdad o el exceso de libertad de expresión; las materias anteriores pueden tener una relación directa o indirecta con la Vulgaridad, pero esta última presenta características y efectos tan especiales en la Masonería que consideramos muy importante, reflexionar sobre esta y compartir nuestro punto de vista en aras del bien general de nuestra institución.

Un entendimiento claro de la masonería requiere de una comprensión evidente no solo de su simbolismo y su filosofía, sino también de lenguaje y palabras que utilizamos los masones en la práctica de este sistema de aprendizaje y enseñanza moral que denominamos masonería.

Recientemente tuve la oportunidad de presenciar como en una asamblea masónica un hermano masón de buen rango simbólico y filosófico, increpaba a otro masón en trabajos abiertos y le decía (…). Una conversación poco halagadora y que denuncia un comportamiento no apegado a nuestras enseñanzas, dado el carácter eminentemente moral de nuestra augusta institución y que aspira a la mejora y a la elevación del ser humano y no a su retroceso.

Lo anterior, despertó la curiosidad en mí y me invitó a compartir con ustedes la inquietud respecto de la naturaleza y el alcance que puede tener la vulgaridad o lo vulgar en la convivencia diaria de los masones, sin caer en una moralina pretenciosa que nos lleve a reprimir o negar la rudeza que caracteriza nuestras relaciones humanas cotidianas, ni tampoco precipitarnos en una complacencia indulgente con el insulto, la lascivia o la molicie.

He aquí pues, este trazado de arquitectura que tiene por fin contribuir a la construcción de una mejor masonería, tomando la roca sin forma de lo vulgar, para convertirla en materia prima apta para el edifico que levantamos.

Concepto y materia de la Vulgaridad


Sabido es que el adjetivo Vulgar es usado en la masonería frecuentemente para acompañar la noción del tiempo o era en los que se desenvuelven nuestros trabajos. En contraposición a la era de la verdadera luz que se data desde la simbólica creación del templo mundo.

También es conocido que las palabras “vulgar” y “vulgaridad” se asocian a la condición de profano quien vive atado a las preocupaciones y a las necesidades materiales que lo esclavizan, en oposición al masón, quien debe superar estas condiciones mediante el uso de las herramientas que nos han sido dadas en nuestra iniciación.

Antes de proseguir aclaremos bien sobre que estamos hablando, o mejor dicho el significado de las palabras principales en las que versa este trabajo.

Acerca de la palabra Vulgar, el Diccionario de la Real Academia Española en líneai, enuncia lo siguiente:

Del lat. vulgāris.

adj. Perteneciente o relativo al vulgo.

Sin.: rústico.

adj. Dicho de una persona: Que pertenece al vulgo. Era u. t. c. s.

adj. Que es impropio de personas cultas o educadas.

Sin.: chabacano, grosero, tosco, basto, inculto, maleducado, pedestre.

Ant.:selecto, refinado.

adj. Común o general, por contraposición a especial, científico o técnico.

Sin.: común, general, corriente, ordinario.

Ant.: especial, técnico.

adj. Que no tiene especialidad particular en su línea.

adj. Dicho de una lengua: Que se habla actualmente, por contraposición a las lenguas sabias.

De lo anterior dejamos claro que la Vulgaridad en su estricto significado expone una condición que hace destacar la incultura, la grosería, la rudeza derivada de una mala educación y que coloca al ser humano en un peldaño muy bajo en la escalera hacia el conocimiento y práctica de la masonería.

Lejos estamos de utilizar el termino Vulgar como un medio para separar o excluir a las personas, tomando como base un criterio económico de tipo elitista, pues reconocemos en la palabra Vulgar un comportamiento burdo y grosero que poco o nada tiene que ver con la condición de que resulta de una disposición limitada de recursos económicos. Una familia pobre y una persona pobre pueden llegar a tener un mejor comportamiento moral y lenguaje que una persona rica pero Vulgar en su forma de expresarse.

Podemos afirmar entonces, que la condición de pobre o rico no son indispensables para el empleo de la Vulgaridad, puesto que esta última no respeta condición económica, estatus social o nivel económico.

La Vulgaridad, su normalización y sus efectos.

La modernidad y gran parte de la filosofía de la ilustración sostuvieron en su lema republicano que la libertad y la igualdad traerían fraternidad. Pero esto no fue lo único que trajeron.

Como un resultado no deseado la libertad y la igualdad produjeron vulgaridad, esta última muy acentuada y ostentosa de la prerrogativa de libre e igual, lo que en nuestra opinión esconde y disimula el veneno de una ignorancia disfrazada que ha permitido a lo Vulgar desarrollarse y colectivizarse de una manera apabullante. So pretexto de la libertad y de la democracia, podemos contemplar cómo se usan a estas ultimas instituciones para legitimar conductas verdaderamente antisociales o que causan prejuicio a nuestra comunidad.

A guisa de ejemplo destacamos la reciente controversia sobre música y videos que hacen apología del delito, pero también existen otras formas de comunicación, tales como películas, periódicos y revistas que presentan imágenes o representaciones que atentan contra la dignidad de los seres humanos.

Filósofos contemporáneos si duda han analizado de manera profunda el importante tema de la Vulgaridad y recomendamos a nuestros lectores, el estudio de las obras del filósofo español Javier Goma por su riqueza y contenido ético.

En este trabajo, abordamos el estudio de la Vulgaridad partiendo del hecho que pone de relieve la ignorancia, la rudeza, la incultura y la expresión de un lenguaje

grosero, descortés y lascivo que suele emplearse en el mundo profano y que debiera tener poco espacio en la convivencia de los masones. No obstante lo anterior, aclaramos que no pretendemos anatemizar lo Vulgar, sino simplemente estudiarlo, comprenderlo y ofrecer su incorporación útil al ejercicio del arte real, de tal forma que hasta la Vulgaridad sirva al perfeccionamiento de todos los obreros que aspiramos a ser masones.

Sostenemos que el pensamiento moderno y la razón, no lograron evitar el advenimiento de lo vulgar, esto último se explica en parte al contemplar como lo que muchas personas avanzan en distinciones profanas o masónicas, lo retroceden al mismo tiempo no sólo en refinamiento educativo sino también en calidad humana.

Pareciera que la edad media, la edad moderna y la post modernidad conviven juntas y estan enfrascadas en lucha permanente por aniquilarse respectivamente, produciendo que lo sublime y lo ridículo coexistan y tengan la necesidad de contrastarse involuntariamente.

Un puesto de tacos aun lado del cárcamo, una tienda de artículos religiosos aun lado de una tienda de DVD's pornorgraficos, afuera de una oficina gubernamental que recauda impuestos se contemplan comerciantes ambulantes que no pagan contribuciones, profesores que "Enseñan" valores y que al mismo tiempo prevarican su oficio; estos contrastes son algunos ejemplos pero no los únicos, de lo que podemos tener como la normalización de lo Vulgar.

La vulgaridad tiene un papel también aleccionador y educativo, por increíble que pueda parecernos, si se practica sin malicia puede tener de su parte cierta honestidad y a su favor mucha espontaneidad, lo que la aleja de la hipocresía social y de la sofisticación afeminada de la alta burguesía, estas son características positivas y que pensamos pueden ser aprovechadas en bien de los trabajos que realizamos en nuestras Logias.

No obstante lo anterior, la vulgaridad corrompe un sano entendimiento de la naturaleza humana, hiper exagera el morbo y la lascivia, hace comedia de lo solemne y puede llegar hacer imprudente cuando se dirige a relacionarse con otras personas, de lo anterior que algunos filósofos se hayan proclamado adversarios de la vulgaridad, por ejemplo el caso de Federico Nietzche nos advierte que "la vulgaridad o el hombre vulgar distrae y fastidia al uber man" (super hombre).

Un ejercicio de reflexión y de autenticidad nos debe llevar a aceptar que todos tenemos algo de vulgaridad, aun a pesar de todo esfuerzo que concientemente efectuamos para superar las aristas de la piedra en bruto de nuestra personalidad.

La aceptación de lo anterior, no da motivo para abandonar el anhelo legítimo de educar nuestra vulgaridad y enseñarle a callar cuando la prudencia lo aconseje, para permitir a otras cualidades nuestras el hablar por nosotros.

En todas las organizaciones humanas, podremos percibir a la libertad, la igualdad y a la vulgaridad encontrarse en mortal batalla y pretendiendo apoderarse del poder y dirección. Depende de nosotros el moderar la vulgaridad y educarla y subordinarla a la libertad, a la igualdad y sobre todo a los dictados de una conciencia moral.

Si permitimos que la vulgaridad se corone, la libertad y la igualdad serán aniquiladas, porque lo vulgar siempre tenderá a destruir lo solemne y lo sublime.

Llegado el momento de convivir en Logia, puede que nos hallemos en la situación de percibir a la libertad y a la igualdad discutida a menudo con lo vulgar, podremos observar tal vez a masones cuya actitud, comentarios o comportamientos se caracterizan por apartarse de los modelos que señalan nuestra liturgia o nuestro código moral, apreciemos esto como parte del proceso de búsqueda de una mejor humanidad que se ha planteado desde el inicio de los tiempos y como parte de la batalla que prometimos dar, cuando voluntariamente nos hicimos masones.

Los chats masonicos podrán servirnos de indicador para observar también, este extraño pero muy añejo fenómeno de convivencia de la libertad, la igualdad y la vulgaridad, el que tenga ojos que lea y el que tenga odios que escuche.

Los masones que dirigimos nuestro esfuerzo al cultivo de la inteligencia y desarrollo de nuestra conciencia, estemos preparados para dialogar en paz y estudiar con ánimo fraterno el fenómeno que hemos señalado, siempre con la mira de honrar a la conciencia acompañando a esta última con el progreso moral, cuyo respeto mínimo nos inclina a respetar o a apreciar el valor que tienen las cosas sin corroerlas con lo mal corriente y ordinario.

Hasta aquí llega esta reflexión que he querido compartir motivado por el primer grado y por tener la oportunidad de haber acudido a una oficina y escuchar a muchas personas practicar la vida de modos tan diferentes.

No he cedido hasta donde he podido a la tentación de una moralina ramplona, pero tampoco he caído en un liberalismo ingenuo o malicioso que sostenga que como somos libres podemos ser y hacer lo que queramos. Antes que lo anterior me ha interesado el construir la conciencia más allá de ideas que se simplifican la libertad y la igualdad y que la agotan y la reducen a lo vulgar.

Pensamos entonces que reconociéndonos vulgares, tenemos el deber voluntariamente adquirido de convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos, reconociendo también que las mejores pruebas de nuestro avance como masones, no solo son el aumentar de grados y distinciones, sino más bien el desarrollar con éxito nuestras habilidades personales y el tener relaciones sociales en un ambiente de respeto, amistad y cordialidad.

FRATERNALMENTE

M:.L:.O:. Francisco J. Bocanegra Guzmán.

1 comentario en “La vulgaridad”

  1. Leonardo Gonzalez Lopez

    Interesante tema, el estudio de la naturaleza del animal humano es parte de las materias del maestro masón como bien dijo nuestro VH, y este tema nos da mucha luz y conocimiento. Interesante reflexión

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